Todo comenzó con pequeñas casas donde los agricultores guardaban sus precarias herramientas y dormían. Asi podían empezar su trabajo temprnao al otro día. Luego los dueños de estos terrenos aparecieron e hicieron sus casonas y haciendas, con los lujos y comodidades para asi controlar cómodamente sus tierras y cosechas sin tener que viajar tan seguido.
Muchas de estas haciendas tenían una capilla para sus trabajadores y empleados, lo que permitía al trabajador practicar su fe sin salir del lugar de trabajo. Despues con el paso del tiempo, vino la decadencia de la agricultura. La gente joven se fue a la ciudad en busca de un mejor futuro. Los campos fueron parcelados para los pocos que se quedaron y las casas particulares aparecieron,
Algunas de estas haciendas siguen dando trabajo, y son testigos de la abundancia del pasado.






Por aqui algunas casas que conservan su estilo de construcción, a pesar de la aplanadora modernidad:


















